20 dic. 2009

El ¿arte? cinegético en los medios

Hace menos de una semana, por la noche, vi uno de esos reportajes que se han puesto tan de moda en los últimos años, a pie de calle, con un reportero y una cámara para captar lo que se cuece en las calles, en la estela de Callejeros. El programa en cuestión se llama A Fondo: Zona Cero, de Antena 3 y en su última edición se centraba en el turismo de invierno. Cruceros, el Transcantábrico, el Camino de Santiago y, en Andalucía –más concretamente en la sierra de Andújar- el “arte” (¿arte? ¿Como el de Picasso o Dalí?) cinegético. Es decir, aquellas personas –hombres, mujeres, jóvenes y mayores- que disfrutan disparando contra ciervos y otros animales, arrastrándolos por los cuernos y despiezándolos como actividad de ocio invernal. Vamos, que unos se van de crucero a bailar y otros se van a Sierra Morena a matar “venaos”.

Tras ver el disfrute de aquélla gente al acabar con la vida de indefensos animales, comencé a enlazar cuestiones para poder publicarlo en este blog sobre periodismo. Más que nada era un deseo de escribir en algún sitio sobre mi desprecio a la caza, con la excusa de que le habían dado cobertura en un medio de comunicación. Pero bien mirado, aparte de mostrar mi repudia por esa actividad, también podría pararme a reflexionar sobre la cantidad de publicaciones y programas de televisión y radio que difunden y ensalzan lo que ellos llaman un arte.

Frente a los típicos reportajes de La 2, Canal Sur 2, National Geographic y, tiempo atrás, del amigo Félix, que nos muestran lo lleno de vida que está nuestro mundo, están aquellos que, aunque reivindican la bravura del toro, la elegancia del ciervo o la rapidez del conejo, gozan todavía más cuando la sangre de esos animales se derrama por el suelo. Jara y Sedal, Toros para Todos, retransmisiones de corridas taurinas, las páginas dedicadas al toreo en los grandes diarios españoles (a excepción de Público), etc. son sólo una muestra de cómo un cruel divertimento se institucionaliza y mantiene su dudosa categoría de arte a través de los medios de comunicación.

No voy a entrar aquí en el debate sobre la tauromaquia. Menos aún cuando esta semana hemos conocido que en Cataluña se ha conseguido una primera votación en contra de los toros. Aunque, en mi opinión, en aquella comunidad interesa más prohibir el carácter español de la "Fiesta Nacional" que el sufrimiento del toro, un tema apasionante sobre el que para desahogarme a gusto tendría que usar varias entradas. Pero es evidente que en este sentido hay bastante hipocresía. Se prohibe la entrada a menores (de catorce años, creo que es) a las corridas, pero se emite como plato estrella en Digital+ e Imagenio. En las mismas páginas de un diario cualquiera se denuncia la contaminación de un río, los daños del cambio climático, los malos tratos sufridos por un perrito a manos de su transtornado dueño, pero se ensalza al hombre vestido de lentejuelas que asesta varios espadazos (no conozco el nombre técnico) a un toro mientras éste se desangra y resopla hasta caer destrozado.

Como en tantos otros temas, la prensa es hipócrita. O mejor dicho, nosotros, la sociedad, somos hipócritas. Damos cabida a tradiciones bárbaras, se nos indica que armas comprar para matar mejor al ciervo, vemos reportajes en telediarios donde se nos muestra la preciosa matanza del cerdo. Pero luego nos espantamos cuando alguien denuncia a su vecino porque maltrata a su perro o criticamos que el señor Roca abandonara a sus caballos de pura raza en su cortijo. ¿Acaso no es lo mismo?

¿QUÉ DIFERENCIA HAY ENTRE ESTOS VIDEOS?













Este último video pertenece a las fiestas de Roses (Girona). Ahora que el Parlament parece que va en contra de la "Fiesta Nacional", a ver si también prohibe estas tradiciones centenarias... Además en este video podemos ver la "violencia" de la vaquilla...
+Info:

16 dic. 2009

¡400 visitas!

Gracias a todos vosotr@s, ¡La Trastienda del Periodista ha conseguido 400 visitas! Es la primera vez que uno de mis blogs -la mayoría fracasaron antes de nacer- consigue esa afluencia (y sin trampas, que ese contador no deja modificarlo).
Así que sólo puedo daros las gracias y pediros que sigáis entrando, comentando y dando ideas.

(Si todavía no os tengo enlazados, dejadme vuestra dirección.)

9 dic. 2009

Cuando el humor duele

El pasado lunes, Hermann Tertsch, conductor de "Diario de Noche" -programa de información y opinión de Telemadrid- recibía una paliza por parte de un desconocido. Unos días antes, en el programa de el Gran Wyoming se emitía un vídeo -montaje- en el que se le ve decir que estaría dispuesto a matar a quince pacifistas, a quince jóvenes, a varios ministros e incluso al presidente del gobierno. ¿Casualidad o consecuencia?

Terstch ya había anunciado su voluntad de denunciar a Wyoming, a laSexta y a Globomedia por llamarlo asesino cuatro veces. "No me da la gana aguantarme" -manifestó el periodista- "les va a costar cara esta miseria moral que permite todo a estos gurús de la izquierda apoyados por laSexta, Roures y Zapatero". En efecto, no es la primera vez que en El Intermedio se emite un vídeo de estas características. Por su parte, fuentes de laSexta afirmaron que no había habido "intención de ofender a nadie" y que por esa sección "han pasado muchos personajes". Para los que todavía no lo han visto, aquí va el vídeo de El Intermedio:



Casualidad o no, pocos días después de este vídeo Tertsch es agredido en la madrileña calle Almirante, en el barrio de Chueca. Un desconocido le dio una patada por detrás sin mediar palabra y el periodista perdió el conocimiento. Todavía son muchas las posibles causas, aunque por el momento Tertsch no ha interpuesto ninguna denuncia.

Aún así, y aunque sólo sean cavilaciones, cabría preguntarse por la influencia de la televisión -como medio más masivo- a la hora de crear odios, provocar insultos y agresiones y cualquier otro tipo de respuesta por parte del público, del mismo modo que ensalza a otros personajes. Es decir, si la información -muchas veces manipulación- puede materializarse de tal forma que dañe a su protagonista. Incluso la más "inocente" broma, por mucho que se advierta de que es un montaje, puede inducir a alguien a la agresión. Aunque sobre el caso de Tertsch, todavía habrá que esperar...
+Info:

3 dic. 2009

Call-show ¿concurso o timo?

Desde hace un par de años estamos asistiendo al boom de un tipo de programas que poco o ningún prestigio aporta a las cadenas de televisión aunque, por la rapidez con que se han ido apoderando de las madrugadas de las televisiones nacionales, locales y de TDT, sí llena los bolsillos de las emisoras televisivas. Se trata, como se puede intuir al ver el video de más arriba, de los call-shows, programas que durante un puñado de horas tratan de convencer a los espectadores para participar en un (supuestamente) inocente concurso en el que deben adivinar un nombre, buscar errores, hacer una suma sencilla, etc.

La moda de llenar parrillas con este tipo de formato surgió a principios de esta década, cuando televisiones locales de dudosa legalidad basaban casi toda su programación en videncia o en concursos de este tipo. ¿Quién no recuerda los gritos insistentes y nerviosos al no recibir ninguna llamada? "¡¡¡ Todo el escaparate para la próxima llamada!!!". A rimas tan sencillas como "A quien madruga..." contestaban sospechosas voces cualquier otro final absurdo. El caso que mostró a la opinión pública que todo se trataba de un timo fue el de Telesierra, televisión local madrileña que suministraba este tipo de programas a otras tantas cadenas locales de España.

Pero la plaga no acabó ahí. Con la llegada de la TDT numerosas cadenas prefirieron insertar este tipo de concursos en lugar de las reposiciones y otro tipo de contenidos. Variaban la programación y se sacaban unas perras de más. Esta vez, al menos en apariencia, no parecía que las llamadas procedieran de los mismos trabajadores de la cadena (como sí ocurría en Telesierra), pero la dificultad para obtener los premios es llamativa. Por no hablar de los minutos que pasan hasta que entra una llamada en directo (mientras mantienen retenidas cientos de ellas).

Pero no sólo de madrugadas viven los call-shows. Lo peor de todo es que, si no les bastaba con aprovecharse de los insomnes y trasnochadores (mucha gente mayor, parados, jóvenes, etc.), televisiones "serias" como Cuatro y LaSexta (y sus sucedáneas de la TDT) también nos deleitan con estos programas por las mañanas, además de las ya citadas por la madrugada en Telecinco y Antena 3.

Precisamente de La Sexta hay bastantes ejemplos de cómo es casi imposible llevarse un premio y, cuando un concursante afortunado lo consigue, los propios presentadores no saben cómo reaccionar y acaban por negarle la posibilidad de llevarse el dinero. En fin, lo más problemático de esto es que son las propias cadenas de televisión (privadas) las que se aprovechan de esto y, por lo tanto, las posibilidades de informar al gran público sobre el juego sucio de estos formatos es casi imposible.

Nota: En estos dos ejemplos, es muy curioso que los "concursantes" acierten también las letras (en el de arriba) y los números (en el de abajo) que hay en el sobre. La cuestión para plantearse es si no serán los propios trabajadores los que entran en directo (en ese caso, saben que se hablará del programa y dará publicidad), chivatazos a terceros o, quién sabe, concursantes inocentes que, desafortunadamente para el programa, han acertado. ¿Qué opináis?



+Info:

- La Sexta garantiza los 60.000 euros del "timo" en su call-show. Vertele.com 2/12/09.

- Un "timo" le sale caro a La Sexta: 60.000 euros. El Diario Montañés. 3/12/09

- El timo tonto que los hace riquísimos. Ana María Ortiz. El Mundo, 28/11/04.

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